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Comentarios del director de la producción de la Cía. Dolores Marco.
Tengo claro que, como director, me va a costar infinitamente más que mi nombre se conozca haciendo montajes clásicos. Sé perfectamente que aprovechar una buena oportunidad teatral y hacer una “Verbena de la Paloma” en el espacio haría que mi nombre fuera de boca en boca, vituperado por detractores y admirado por “renovadores a ultranza de la casposa zarzuela”. Pero no, no quiero elegir ese camino.
Me he educado en el conocimiento del valor de la zarzuela y me duele cuando el desconocimiento o las ganas de provocar superan los límites de lo justificable artísticamente.
Esto no significa que todo sea intocable. En absoluto. Es más, creo que tenemos que emprender un arduo camino para actualizar el género, pero desde el más profundo respeto y con la inteligencia para mantener la esencia de lo que los autores crearon y adecuarla a los gustos de nuestro público actual.
Dicho esto: Me ha sido muy fácil trasladar la acción de “El Barbero de Sevilla” a nuestros días y así reeditar las risas del público en los chascarrillos basados en alusiones, chistes, giros coloquiales, etc. y con esto hacer que siga vigente la intención de músicos y libretistas de ofrecer con este título una bella música con referencias a famosos pasajes operísticos, (¡qué gran romanza de soprano: La primorosa!) y un libreto desternillante con situaciones próximas al camarote de los Hermanos Marx.
Me he permitido el lujo de sacar una coreógrafa al patio de butacas para interactuar con el público y que se rían de sí mismos imitando pasos de baile clásico, pero eso es mejor que lo vean con sus propios ojos; y prepárense a bailar ¡y a reír!
Lorenzo Moncloa
Agosto 2010
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